viernes, 28 de mayo de 2010

Cerca de ti (Jesús Adrián Romero) - acordes originales





Cerca de ti

Jesús Adrián Romero


Si a usted le gusta alabar a Dios y busca algunas canciones adecuadas para ello, aquí este servidor le hace llegar un conocido tema de Jesús Adrián Romero. Esta transcripción está hecha con la intención de compartir mi versión de los acordes de esta canción con quien quiera rasguearlos. Desde aquí saludos a todos los interesados y que Dios los bendiga.





F        G2                        Em7add4
  Si decidiera negar mi fe, y no confiar nunca mas en Él,
         CMaj7    Am7        Dsus4  D
No tengo adonde ir, no tengo adonde ir.
          G2                  Em7add4
Si despreciare en mi corazón, la santa gracia que me salvó,

         CMaj7    Am7        Dsus4  D
No tengo adonde ir, no tengo adonde ir.


Em                       C2                       D
Convencido estoy que sin tu amor se acabarían mis fuerzas,
     Am7              Em                  D
Y sin tí mi corazón sediento se muere, se seca.


G        D  Am7          Em     C
Cerca de ti... yo quiero estar,
       G                       D
de tu presencia no me quiero alejar.

G        D       Am7            Em     C
Cerca de ti Jesús... yo quiero estar,
       G                       D     Esus4 E
de tu presencia no me quiero alejar.

(Sección 2)
     A2              A           F#m
Si decidiera negar mi fe, y no confiar nunca mas en Él,
         DMaj7   Bm           Esus4 E
No tengo adonde ir, no tengo adonde ir.

     A2              A           F#m 
Si despreciare en mi corazón, la santa gracia que me salvó,

         DMaj7   Bm           Esus4 E 
No tengo adonde ir, no tengo adonde ir.



F#m                       D                         E

Convencido estoy que sin tu amor se acabarían mis fuerzas,
   Bm                  F#m                  E
Y sin tí mi corazón sediento se muere, se seca.


A         E Bm7          F#m    D
Cerca de ti... yo quiero estar,
        A                       E
de tu presencia no me quiero alejar.

A         E      Bm7          F#m    D
Cerca de ti Jesús... yo quiero estar,
        A                       E
de tu presencia no me quiero alejar. 
F#m                       D                         E
Convencido estoy que sin tu amor se acabarían mis fuerzas,
   Bm                  F#m                  E
Y sin tí mi corazón sediento se muere, se seca.


A         E Bm7          F#m    D
Cerca de ti... yo quiero estar,
        A                       E
de tu presencia no me quiero alejar.

A         E      Bm7          F#m    D
Cerca de ti Jesús... yo quiero estar,
        A                       E
de tu presencia no me quiero alejar. 


Nota.
El acorde DMaj7 en la sección 2 se hace tocando una media barra en el traste dos, así:


e---2---
B---2---
G---2---
D---0---
A-------
E-------

viernes, 21 de mayo de 2010

El cinturón perdido de Júpiter

Y un día Júpiter, se quitó el cinto, y no es que se la cayeran los pantalones al héroe mitológico griego, sino que estamos hablando del planeta. Aquella imagen que crecimos viendo del enorme planeta ha cambiado por completo —aunque de hecho los científicos aseguran que este fenómeno natural ya había desaparecido en otras oportunidades, pero nunca con la vertiginosa velocidad actual— y nadie puede asegurar que vuelva a aparecer.

Es curioso, pero, viendo las fotografías del satélite, Júpiter, sin su peculiar Mancha Roja y sino el cinturón en cuestión —es necesario aclarar que ambas cosas no son sino enormes nubes de gases— se ve como uno de esos amigos nuestros que un día llegan sin lunares, con el cabello rubio o algo semejante, de manera tal que parecen unos completos extraños.

¡Ah, Júpiter, se te van a caer los pantalones!

jueves, 20 de mayo de 2010

¿Quién indicó qué? - Algo sobre verbos

Aprovecho este rato libre para comentar este asunto que de una u otra manera tenía pendiente.

Desde hace algún tiempo, en muchas publicaciones periodísticas, esto es algo que me comentó un buen amigo, el verbo «indicar» ha venido siendo errónea o antojadizamente utilizado como sinónimo de «decir» o de «informar».

A continuación unos ejemplos tomados de algunos diarios locales de hoy viernes en que publico este textillo:


La candidata a la presidencia de Fuerza 2011 indicó que en la foto que hoy publica “Caretas” su padre se encuentra en el estacionamiento de la Diroes.

Indicó (José Miguel Morales, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía) que el mencionado evento dejó un panorama alentador, pues las perspectivas del precio del oro y plata son buenas, las que con seguridad permitirán

Tras la presentación en el Congreso del ministro de Energía, Pedro Sánchez, indicó que con estas afirmaciones buscan hacer daño a la democracia al intentar una movilización del pueblo y enfrentamientos en el interior del país.

Al respecto, Pedro Flecha, presidente de la Asociación de AFP, indicó que el cobro de las comisiones es un tema que se debe trabajar con bastante prudencia, en ese sentido, dijo estar buscando el escenario adecuado junto al MEF y la SBS para rebajar las comisiones.

No tuve que buscar mucho para encontrar estas muestras en tres diarios y una agencia de noticias cuya identidad —para no herir susceptibilidades— mantengo en el anonimato. En todos esos casos, como vemos, el verbo «indicar» (en su forma de pretérito perfecto simple de la tercera persona del singular, modo indicativo) usado como si fuese sinónimo absoluto de «decir» o «informar».

La Real Academia, sin embargo, consigna el siguiente significado para indicar:


indicar.
(Del lat. indicāre).
1. tr. Mostrar o significar algo con indicios y señales.
2. tr. Dicho de un médico: Recetar remedios.

Es claro que no encontramos de dónde surge esa forma de utilizar el verbo indicar. Sin embargo parece ser que, siendo tan marcada la tendencia, quizá pronto la veamos registrada como una nueva acepción. Entretanto por aquí este humilde servidor —algo recalcitrante a veces— prefiere no usarla en ese sentido.

viernes, 14 de mayo de 2010

Breves de la oración subordinada condicional y el subjuntivo.


Estuve pensando en algo que cierta lejana vez nos dijo a los «agorenses», nuestro amigo de lo absurdo, el recordado amigo «Loco Bochi»:

Si tendría que ir temprano, no habría venido a verlos.

Es claro que entonces, como ahora, no estuve de acuerdo con la estructura de su expresión y, bueno, para él, si es que acaso me lee, escribo este textillo. Resulta, «Bochi», que como te habrás dado cuenta este tipo de expresiones consta de dos partes.

Y no solo eso, sino que implica, además una duda y una «continuación». Estamos, entonces, ante una oración compuesta subordinada circunstancial condicional, una oración en que una condición debe cumplirse para que se realice lo expresado en la oración principal —generalmente se reconoce por que lleva la conjunción si, siempre y cuando—. Estamos, pues, ante una oración, cuya existencia y valor de verdad forman parte —«dependen de», decía mi profesora del colegio— de otra mayor. Es decir que la subordinada por sí misma no tiene autonomía sintáctica y requiere de una palabra enlace para unirse a la subordinante.

La expresión, entonces, toma la forma de:

Si (enlace) (hacer otra cosa)

Sabemos, sin embargo que según regla general, al utilizar este tipo de oraciones, no debemos usar el condicional simple del indicativo (llamado también pospretérito, es decir tendría), sino el pretérito imperfecto del subjuntivo, con lo que nuestra expresión debería ser, por ejemplo:

Si tuviera que ir temprano, no habría venido a verlos.
Lo principal de lo expresado es que ha venido a verlos. Lo subordinado es el tener que ir temprano. El «sí» es una suerte de marca que nos permite reconocer que estamos ante este tipo de oración compuesta.

¿Qué les parece? De ahora en adelante, a fijarse en el verbo para este tipo de expresiones, «Bochi».

viernes, 7 de mayo de 2010

¿De Quevedo al… «Negro Mama»? - Jimena Lindo, Magaly Solier y otras hierbas

Las distintas formas de hacer humor que corresponden a distintas formas de concebir el mundo, culturalmente hablando, es decir. Aunque esto parece ser evidente, a veces pasa desapercibido hasta que enfrentamos a un público determinado con los humoristas de «otro bando» en cuestión.

Pero vayamos por el principio, mencioné a Quevedo, porque él ejemplifica aquella forma de hacer reír latina que consiste en reírse del otro, en la burla y el sarcasmo. «Érase un hombre a una nariz pegado, una nariz superlativa», algo de lo mismo vemos en «La vida del buscón Don Pablos». El humor que se basa en la pillería, el «vivo» haciendo «sonso» al otro o resaltando sus defectos es el que nos han heredado los españoles.

La gente por aquí acepta y aun parece disfrutar la burla en un contexto de familiaridad, el insulto, en un contexto amical, ve anulada su capacidad ofensiva, es así como en un grupo humano, a un individuo bajo de estatura le decimos cosas que deberían ofenderlo, como «chato», «pigmeo», «Tarzán de maceta» y otras semejantes, sin que el tipo resulte realmente ofendido. Otro tanto pasa con la lisura, que en un contexto de copertenencia grupal es anulada como ofensa (baste ver un grupo de muchachos diciéndose de todo sin la mínima ofensa para darse cuenta de aquello).

EL humor sajón es diferente, por lo general es un humor de situaciones, cuando uno ve uno de aquellos monólogos humorísticos que ellos denominan «Stand up comedy», por lo general el objeto de las burlas o bien es el mismo personaje o son situaciones, no es un humor basado tanto en hacer escarnio del otro.

La inclusión humorística entre nosotros
Sin embargo, si bien consideramos en este soliloquio (más loquio que soli), que la burla y aún el insulto fungen hasta cierto punto de integradores sociales, hay que reconocer que aquello tiene sus límites. El humor es concebido como un mecanismo efectivo, pero solo entre iguales.

Vayamos a ejemplos concretos, si Augusto Ferrando le decía «vieja» a Violeta o insinuaba que algo simiesco había en «Tribilín», esto el pueblo —que a la sazón había acogido en su seno al bueno de Augusto— lo celebraba porque consideraba todo aquello como un asunto de cierta familiaridad. El caso del «Negro Mama» o la «Paisana Jacinta» (personajes ellos, desde mi particular óptica, completamente denigrantes para con los grupos sociales representados), ven también anulada su capacidad denigratoria en un contexto de familiaridad. Aceptémoslo, «Los Chistosos», Carlos Álvarez o Jorge Benavides han sido aceptados por el pueblo. Entonces no es, como algunos han insinuado, que la gente no se da cuenta del insulto en sus representaciones, sino que esa capacidad de insultar ha sido, como ya dijimos, anulada en un contexto de copertenencia (para usar esta palabrita de Dilthey que tanto me gusta).

Trasgresión humorística
Pero no falta preguntarnos qué es lo que pasa cuando el que hace la broma no es del grupo. Imaginemos que un tipo se acerca a un grupo de adolescentes y, sin conocerlos, les suelta de buenas a primeras una palabrota de aquellas que segundos antes se han estado diciendo entre sí. Como es lógico, seguramente arderá Troya en ese lugar.

Algo de eso fue lo que ocurrió en un momento desafortunado, que recién comento, cuando Renzo Schüller y Jimena Lindo bromearon durante unos segundos en un programa de televisión («Mesa de Noche»), y dijeron que Magaly Solier y otra persona estarían en Cannes vendiendo Chompas o chullos.

A cualquiera que se detenga dos segundos a pensar, le será claro que vistos objetivamente los casos, el «Negro Mama» o la «Paisana Jacinta» con cuatrocientos millones de veces más insultantes que aquellos segundos de conversación descerebrada entre Lindo y Schüller (porque la otra conductora, Denise Arregui, tuvo la decencia de no prestarse a la chacota adolescente de sus colegas). Lo que ocurre es que ambos personajes nunca fueron aceptados por el pueblo como sus iguales, nadie en Villa María del Triunfo los ve como sus iguales, cosa que sí ocurre con Jorge Benavides o Álvarez o cualquiera de esos comediantes que basan su humor en la grosería, la burla y el insulto (¿acaso no es cierto?).

Entonces, simple y llanamente hemos sido testigos de este fenómeno que hace que viniendo «desde fuera», el insulto recupere su capacidad de diatriba, de ofensa y toque las fibras más sensibles, ni más ni menos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Uso y abuso del gerundio ¿Quién dijo qué?



El Primer Ministro envió un comunicado diciendo que la situación en Bagua…
Empiezo este textillo con este tipo de frasecita —una de miles— que encuentro a diario. La idea del texto es informar acerca de dos situaciones. La primera, que el Primer Ministro envió un comunicado, eso es obvio, la segunda —no tan obvia— se refiere al tenor del comunicado. Como está planteada la frasecita, sin embargo, lo que se afirma es una sola cosa, que mientras el Primer Ministro enviaba el comunicado dijo, al mismo tiempo, algo.

Mucha gente parece creer que el gerundio tiene naturaleza adjetiva, y es así que se escriben frases como la arriba mencionada. El error consiste en olvidar que el gerundio expresa acciones simultáneas a las que realiza el verbo que lo precede. De suerte tal que, en nuestro caso y por su cercanía con el verbo «enviar», el gerundio «diciendo» se relaciona con la acción realizada por el Primer Ministro y no con el comunicado enviado, que era en suma lo que realmente se había pretendido informar.

La frase en cuestión debería ser:

El Primer Ministro envió un comunicado en el que se afirma que la situación en Bagua...
Como nota final agregamos que podemos usar el gerundio unido a los verbos: «estar», «venir» e «ir» sin incurrir en el error anterior, y que, sin embargo, se mantiene la relación:


gerundio — verbo anterior


Y es así que podemos tener frases correctas como:

Esa tarde el arzobispo está diciendo que…

El arzobispo viene afirmando que…

El arzobispo fue negando que…


La diferencia de estos casos, con los otros tipos de construcciones, radica en que el gerundio acompañado de estos tres verbos no implica acción simultánea. Es así que al decir que:

El arzobispo viene afirmando que…
Lo que decimos es que el arzobispo tiene una postura definida sobre cierto tema y que la ha mantenido durante un lapso de tiempo que llega al presente, pero si dijésemos que:

El arzobispo llegó afirmando que…
Lo que diríamos es que el arzobispo al momento de llegar comentó un tema determinado, algo así como que ni bien puso un pie en tierra, al bajar de un auto, por ejemplo, el hombre estaba ya hablando.

En todo caso, para evitar caer en el error, lo que no debemos perder de vista es con quién se relaciona el gerundio y la marca más segura es el verbo anterior a él.