viernes, 1 de julio de 2011

Lima Capital Gastronómica - Remodelarán calle Capón




Como parte del proyecto Lima Capital Gastronómica, y en vista que no solo de sabores vive el turismo gastronómico, se ha previsto la remodelación del barrio chino de la calle Capón y zonas aledañas —que incluyen el Mercado Central y la plaza Italia— para hacerlas acogedoras.

Un poco de historia
Si al ver los lujosos chifas, nombre que aquí les ponemos a los restaurantes de comida china, que hoy tenemos en Lima, usted cree que la llegada de los chinos fue con bombos y platillos, pues sería bueno que echemos un vistazo para tomar en cuenta cómo, sobre la base de una buena sazón y duro trabajo, la comida china se ha hecho de un lugar entre nosotros.

El año 1849 empezaron a llegar los inmigrantes chinos. Ramón Castilla había abolido la esclavitud y, bueno, alguien debía de ocupar el lugar de los esclavos negros y ese puesto les correspondió a los chinos. Traídos muchas veces con engaños, los primeros culíes llegaron a plantaciones, a las islas guaneras, lugares donde eran tratados miserablemente y fue tal el momento que un diario de gran influencia en aquel entonces —y que aun hoy es muy influyente— advertía en su editorial de los peligros de traer a «esa gente de costumbres extrañas».

Pese a ese poco auspicioso comienzo los chinos se hicieron de un lugar e incluso algunos elementos de su cocina se vieron incorporados a nuestra culinaria. Nombres como lomo saltado o mollejitas trujillanas, por citar solo algunos, no existirían de no ser por ese mestizaje.

Hoy en día son comunes en el vocabulario peruano los términos chijaukay, tipakay, chaufa, kanluwantán, la sopa wantán, y ni hablar de el aeropuerto, plato qye por siempre me tiene atado a un chifa «huarique» llamado Panda, ubicado en Magdalena que tiene el punto preciso de fideo frito, arroz frito y todo a pedir de boca.