martes, 21 de mayo de 2013

Ahora que ha muerto Videla - sus redes sobre Lima

No lo recordaba, pero lo leí hace no mucho en los diarios de la época y la muerte del sanguinarios dictador, me da motivo para comentarlo. 

Imaginar que las redes de Videla llegaran sobre Lima es algo que puede parecer fruto de la paranoia para los tiempos modernos, sin embargo hace unos años se dio.  En 1977, durante el gobierno de Morales Bermúdez, desapareció el ciudadano argentino Juan Carlos Maguid (o Carlos Alberto Maguid), se especuló que fue enterrado en el cementerio El Angel.

En junio de 1980 tres ciudadanos argentinos identificados como Julia Inés Santos Acabal (o María Inés Raverta), Noemí Esther Giannoti de Molfino y Julio César Ramírez fueron detenidos y desaparecidos en medio de dimes y diretes diversos entre los que se dijo que  habían sido enviados a Bolivia (cosa que negó el gobierno boliviano). Los argentinos eran montoneros peronistas, contrarios al régimen de Videla. Y no se supo su destino, se informó que habrían sido torturados y asesinados en Lima La Paz o Buenos Aires (Aquí la extensa versión de Página 12), asesinados en virtud de un acuerdo antiterrorista de 1965 firmado entre los gobiernos de Argentina y Perú, de la cual podemos extraer estas breves pero explicativas líneas:


Los prisioneros habrían sido llevados a Playa Hondable, 42 kilómetros al norte de Lima, al centro de esparcimiento del ejército. A Raverta se le sumergió desnuda e intermitentemente en el mar para provocarle ahogamiento. Se la golpeó. Se le aplicó picana eléctrica con aparatos importados ex profeso de la Argentina. Por fin, se practicó con ella el suplicio de Túpac Amaru, usando vehículos en lugar de caballos. 
La señora de Molfino y Ramírez recién empezaban a andar los caminos del horror. El destino de Frías quizás ya estuviera sellado a esas horas. 


Lo curioso fue que el gobierno peruano los capturó aduciendo que eran delincuentes extranjeros, mientras miles de cubanos contrarios a Fidel Castro (los «gusanos») eran recibidos con los brazos abiertos en calidad de refugiados políticos en el parque Túpac Amaru.