lunes, 18 de marzo de 2013

Los Castañeda ¿Cadáveres políticos?

Así quedó el «mudo» en las presidenciales
Luego del fracaso de Luis Castañeda Lossio en las elecciones presidenciales del 10 de abril de 2011, donde comenzó como uno de los favoritos y terminó bastante rezagado (ver cuadro cortesía de El Mundo), parecía que no todo estaba perdido para el popular «mudo», todavía le queda Lima pensaron algunos. Había un pequeño problema, en el sillón de Lima estaba sentada Susana Villarán, pequeño escollo. Habría que esperar hasta que se fuera o... usar la figura de la revocatoria. Pero, claro, no podía aparecer el mudo como revocador, se vería feo, pues, que la revoque y luego postule para salir elegido. Mejor se manejaba todo a la distancia, el mudo mantenía las manos limpias y todo era cuestión de tiempo para regresar al sillón municipal. Ahora el problema era encontrar a alguien lo suficientemente frío, calculador y caradura como para echarse en los hombros toda la campaña. Encontraron en el camino al  mercenario perfecto: Marco Tulio Guitiérrez.

Sueño febril , anhelo forzado, lo cierto fue que la campaña para revocar a la actual alcaldesa tenía el sello de Castañeda por donde se le mirase. 

No había demorado mucho en armarse la causa de los revocadores, ya en su momento comenté que si bien no apoyo la gestión de Susana Villarán (no voté ni votaría por ella) discrepo de la figura de la revocatoria salvo para casos de corrupción evidente y no por «impopularidad o ineptitud», y como en las presidenciales todo indicaba que la cosa iba viento en popa y que la alcaldesa se iría a su casa por la puerta trasera. Pero, conforme avanzaba la campaña se hizo evidente que, entre otros errores, se había contratado a un mercenario poco inteligente, poco carismático, machista de esos de la Edad de Piedra y de tan poca inteligencia, que el mismo Luis Castañeda Lossio pidió que se le dejara fuera del mitin de cierre de campaña. Marco Tulio, claro, no se sintió ofendido porque es un obrero a sueldo y se quedó en casa tranquilo. 

Así graficó Carlín lo que ahora se ha demostrado.
Así iban las cosas hasta el 17 de marzo. Luego del flash (ya se sabía por interno) se supo que la alcaldesa no se iba, y el que los limeños le hayan dado su voto de confianza, ha demostrado que quizá Luis Castañeda ha perdido su último bastión, que tras esta jugada arriesgada y tras el vergonzante audio que propaló Rosa María Palacios (clic aquí), donde se muestra claramente que la suya era una mano negra escondida detrás del espíritu revocador, quizá a Luis Castañeda no le queda nada, que políticamente es un cadáver expuesto a los buitres y que en su caída ha arrastrado a su hijo, quien ya ha confesado haberse «inmolado».
No te inmolaste, tu salida ya estaba calculada, lo que no estaba en los planes era que no se diera la revocatoria, y que al no volver tu padre, tendrías que conseguir un trabajo.