jueves, 8 de abril de 2010

Igualdad de género - ¿Igualdad de qué?

Dejando un poco de lado las bromas respecto del cobrador casi linchado, el asunto del maltrato a la mujer me lleva un poco a hablar un poco sobre este tema del que hace buen tiempo quería escribir algunas ideas sueltas.

Para nadie es un secreto que —especialmente en los países productores de materias primas y «en vías de desarrollo», es decir los países pobres que no saben si algún día dejarán de serlo—, las condiciones en las que viven y crecen las mujeres no son siempre las más adecuadas. Es de anotar que cuando hablamos de problemas de género nos referimos básicamente a salud reproductiva, salud reproductiva, violencia de género (donde destaca el tan terrorífico feminicidio que ahora abunda en las noticias).

Resulta un tanto decepcionante, que cuando se nos quiere vender la idea de que se está alcanzando cierta igualdad (diciendo, por ejemplo que es un logro que Lourdes Flores sea candidata a la Presidencia de la República o que Mercedes Aráoz sea ministra de Economía), uno suba a un vehículo de transporte público y vea una escena de violencia contra la mujer. De por manera, uno en el periódico a diario se encuentra con noticias de mujeres asesinadas y quemadas, metidas en maletas, enterradas en jardines, secuestradas, violadas, golpeadas por el marido y una larga e inenarrable seguidilla de actos vergonzosos. Según datos de la UNFPA (United Nations Family Planning Agency o en español Fondo de Población de las Naciones Unidas) el 71% de países tiene legislación contra la violencia de la mujer, pero solo un 21% las aplica ¿estaremos en ese 21%?

Finalmente, para el caso de los derechos reproductivos de la mujer, resulta triste ver —especialmente en las zonas más pobres— mujeres desdentadas, delgaduchas y medio calvas que arrastran una docena de hijos porque el marido cada vez que viene a casa le hace un hijo. La consecuencia, más y más hambrientas bocas por alimentar, sobrepoblación, pobreza y una irracional distribución de los recursos. Lamentablemente ya nadie da un topo por cada hijo, y lo único que se consigue es explotar el medio ambiente local para sobrevivir, porque no se puede decir que ello sea satisfacer las necesidades, y con ello el sueño del desarrollo sostenible es un ideal quimérico.

Creen ustedes que es necesario que los hombres y mujeres sean idénticos, como una suerte de seres asexuales, para que haya igualdad de género o si acaso, respetando las diferencias naturales implícitas —por ejemplo la fuerza física en el hombre, la posibilidad de hacer esfuerzos de mayor duración por su capacidad para soportar el dolor en la mujer entre otros— cada uno sea evaluado por su capacidad intelectual indistintamente de su género.

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