martes, 13 de abril de 2010

¡Elidio libertad! - Inseguridad ciudadana sobre el tapete

Cuando la ciudadanía se siente atemorizada ocurre lo de los cómics, busca un superhéroe que le salve el asunto. Ahora bien, se supone que debe ser aquél un individuo misterioso que vaya más allá de lo que la ley permite para hacer el bien —si es que es posible tal cosa— y que llegue volando en malla y calzoncillo por encima, si vuela que lleve capa y si no vuela, entonces que se trepe por las paredes. Esto, que parece parte de una trama infantil, es algo de lo que sucede en Trujillo.

Sumidas en una ola de violencia y controladas por el crimen organizado, las ciudades de departamentos del norte peruano como La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes (sitio preferido de todos los malhechores que intentan huir por la frontera hacía Ecuador), se hallan desconcertadas y, por supuesto, atemorizadas.

Hace unos meses se informó de la existencia de un supuesto «Escuadrón de la muerte» que habría estado asesinando sistemáticamente a los delincuentes de Trujillo (La Libertad), el nombre y cargo del presunto cabeza de tal grupo armado: general PNP Elidio Espinoza, jefe del escuadrón de emergencia Este de Trujillo, quien dijo que lo que sus hombres hacían era lo siguiente: «se combate la delincuencia con energía». Hoy, unos meses después de interpuesta la demanda y de estar como sospechoso el general Elidio sería absuelto de todos los cargos. Esto ha desatado el furor en todo Trujillo donde gente con pancartas se ha lanzado a las calles para gritar a los cuatro vientos que quieren que el general Elidio sea liberado y que sea elegido hijo benemérito de la patria.

Más allá de cualquier suspicacia, creo que es importante detenernos a ver que —ante la poca efectividad de los mecanismos regulares de justicia y el aumento de la inseguridad ciudadana—, esto no es sino otra cara de la misma moneda que lleva a un grupo de enardecidos pobladores a rociar de combustible el cuerpo desnudo de un delincuente (tras haberle dada una soberana golpiza) y prenderle fuego. Sí, es lo que se llama desesperación traducida en «justicia popular».

A estos extremos nos lleva la inseguridad ciudadana. Delincuentes extorsionando a cuanta persona se les pone al frente (¿vieron que lanzaron una granada contra un centro de educación inicial en Chiclayo?), que marcan las casas vendiéndoles seguridad contra ellos mismos y, del otro lado la justicia popular, la justicia de la calle del me matas, si no te mato yo primero, la ley de la jungla. Terrible, pero cierto, y mientras tanto en Trujillo se oye el grito «Elidio libertad», que quizá mañana sea «Elidio a la alcaldía» o «Elidio presidente». Aquí en el Perú un nunca sabe.
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Foto «cortesía» de correo

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